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Tesoros

Tesoros ocultos; ¿Existen, o son solo fantasía?
Cuantos de nosotros hemos reiteradamente planteado esta incógnita?
Es cuestión de locos salir en pos de algo que no hemos perdido?
Tenemos derecho a disfrutar de lo que, sin duda, gentes de antaño tomaron grandes dificultades para ocultar y tratar así de proteger?
Es posible localizar y rescatar, algo que estuvo bajo tierra o emparedado por siglos quizá?
Como podremos encontrar algo que, las más de las veces esté bien oculto y protegido?.

Entraña algún riesgo descubrir tesoros?

La lista de cuestionamientos al respecto, es casi interminable. Para facilitar las cosas y en obvio de tiempo y esfuerzo, hemos determinado que, la mayoría de esas incógnitas obtienen respuesta afirmativa.

Hago eco a la información del profesor Navarro y apoyo su valiosa labor que, excluyendo falsas creencias que solo sirven para desorientar.

Estoy seguro que la práctica de sus trabajos, tendra resultados valiosos para las personas con mente abierta y buen criterio, que decidan aprovechar sus enseñanzas.

Atentamente:
Richard Vault
Founder of Treasure Hunters Association
Las Cruces, New México



¿Quién puede ser prospectór?
Caceria de tesoros

En el país del norte, gran número de personas, incluso familias enteras, practica asiduamente el sano deporte, la actividad se facilita enormemente, gracias a que la seguridad en campos y montañas de esa entidad, es ciertamente muy superior a la que priva en nuestra patria; allá, se puede acampar en remotos lugares sin temor de ser asaltado y recorrer campos y montañas sin ser molestado.

Acá, antes de emprender andanzas, debe uno cerciorarse de que, la zona interesante, no ofrece riesgos, casi todos, sabemos que, grandes extensiones de nuestros campos, se dedican a cultivos ilícitos, por supuesto, esos lugares y sus cercanías, están vedados a los ciudadanos comunes.

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Guia para buscadores principiantes
Caceria de tesoros
(Los llamaremos “Prospectores”)

La cacería de tesoros, implica, buscar, encontrar y rescatar innumerables cosas valiosas, incluyendo tesoros.

Desde tiempo inmemorial, en todo lo ancho del mundo, se han ocultado bienes, por razones sin cuenta, mucho de eso, ha permanecido donde se le dejó.

La búsqueda de tesoros, deja sin duda, valiosos beneficios a quien lo practique, al hallazgo de importantes sumas o valiosas antigüedades, se agrega el beneficio que el practicar deporte al aire libre, caminando grandes distancias, escalando, llevando en la bien provista mochila, un eficiente detector, excavando y eliminando toxinas copiosamente, de seguro, cuando menos, obtendremos gran mejoría de nuestra condición física, agreguemos a este beneficio, el placer que a todo amante de la naturaleza le obsequia, observar esplendorosos amaneceres y espectaculares puestas de sol, respirar aire limpio, disfrutar en pleno de la maravillosa obra de Dios, ser parte de todo ello, que nos proporciona verdaderos momentos de paz, vigor físico y ¿Por qué no?, alguna merecida recompensa en metálico.

A la vista de un tesoro, que por suerte o gracias al producto de nuestro esfuerzo, pudimos rescatar, se experimentan sensaciones nunca antes sentidas, ante un evento de esta naturaleza, hasta el “más pintado”, puede ser presa de contagiosa euforia, el encuentro con épocas pasadas, al ponerse a la vista objetos o valores, nos obliga a pensar, como, cuando, por que y quien, eso fue ocultado, para mí, es objeto de muy interesante meditación.

 
Dedicatoria: El Nuevo Libro De Antiguos Tesoros
El nuevo libro de Viejos Tesoros

Dedico esta incursión por el mundo de la aventura a:

Mi abnegada esposa, quien supo tolerar, mi algunas veces prolongada ausencia del hogar, a quien no le arredró el aumento de trabajo que suponía  asear mis enseres y enlodadas ropas, después de cada excursión, amén de poner en su lugar, el “tilichero” que dejaba, regado por toda la sala, incapaz de ponerlo en orden, el cansancio me impedía hacer gala de mi acostumbrado sentido de disciplina. (¿)

A mis hijos, quienes con su cooperación y su interés en mis asuntos, me alentaron a seguir y cuando llegó el momento, me acompañaron en más de una de mis expediciones, ingresando así, al fascinante mundo de los prospectores.

Esta modesta contribución, no pretende ser la enciclopedia que a todos los prospectores nos gustaría poseer, la idea, es que, pasemos agradables ratos volviendo páginas.

Entre sus hojas, muy bien pudiera encontrarse la clave, para algún misterio que quizá nos intrigue conocer.

En estas páginas, se encierra buen acopio de información, tomando en cuenta que aquí, se acumula buena dosis de fantasía, pero también, algunos hechos que realmente ocurrieron.

He tratado de respetar en lo posible, los textos de “relaciones originales”, y repetir lo que oralmente me fue transmitido, de esto último, guardo siempre cautelosas reservas, la información así obtenida es poco fiable, debido a la tendencia de las gentes de agregar o modificar información, sin embargo, alguna valiosa información podemos obtener de esas fuentes, si se tiene suficiente paciencia y conocimientos.

He de hacer notar, que mis relatos no están organizados siguiendo un orden cronológico, esto es irrelevante, cada capítulo es independiente con características únicas.

Estimado y paciente lector, deseo sinceramente que te diviertas.

Atte.

Profesor J. L. Navarro U. H.C.T.  

 
La quinta velarde
El nuevo libro de Viejos Tesoros

Por los años del 1945, el tío Juan y familia, se trasladaron a Guadalajara, les tocó en suerte instalarse en una casona tipo hacienda, propiedad de un personaje sumamente rico, conocido por el mote de “el burro de oro”, este señor, según se sabe, era poseedor de enorme fortuna, se decía que, ni él mismo, podía calcular con aproximación, los montos de sus cuantiosos bienes.

Me suena exagerada la aseveración de las gentes que aseguraban, que el mencionado, en un alarde de exhibicionismo, se daba el lujo de usar calzado con tacones de oro, además de exagerado, me parece sumamente impráctico y hasta peligroso, usar tacones de material tan rígido, de seguro, la columna vertebral del hombre no era envidiable, sin embargo, pudiera ser verdad el informe, recordemos que, fue común el uso de adminículos de metales finos, para adornar atuendos de los ricos.

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La mina de pulgas
El nuevo libro de Viejos Tesoros

Para cumplir con la formal invitación que los propietarios de una finca en el pueblo Ateguillo, tuvieron a bien extendernos, nos trasladamos a esa entidad y con beneplácito observamos que, nuestro esfuerzo, muy bien iba a ser remunerado de cualquier manera, el lugar es pintoresco y ante nuestros ojos, muy importante des el punto de vista histórico y arquitectónico, se ve en las construcciones antiguas que sus propietarios, aprecian la buena apariencia de sus fincas y del pueblo; en general, tienen muy buen cuidado en su conservación, muchas de esas casas, sin duda pertenecieron a “familias acomodadas”, a juzgar por el tamaño y tipo de construcción de los inmuebles.

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La cueva de las burras
El nuevo libro de Viejos Tesoros

Un dia Arcadio me llamó por teléfono, su voz denotaba algo de preocupación, con su acostumbrada parsimonia me anunció, “nos ganaron los gatos” al pedirle ampliación de su informe me explicó que mucho temía que personas ajenas al grupo habían estado trabajando en el proyecto que tanto nos había costado, abundando en su dicho me dijo que, Dn. Francisco un tio lejano, le platicó que el mismo y Rodolfo su amigo ( por cierto que ese amigo resultó ser el frustrado cazadór que baleó al tejón que se refugió en la oquedád) trabajaron dentro de una cueva situada “casi frente a la taza,” según una anciana conocida y vecina de Rodolfo la tal cueva contiene gran cantidád de dinero y otros valiosos objetos, ella lo sabía por qué los asaltantes que vivian ahí secuestraron a su abuela y la mantuvieron en cautiverio hasta que la gavilla fue disuelta y sus integrantes perecieron o fueron apresados, según dichos de la Sra. los bienes estaban guardados en un poso dicho poso estaba parcialmente tapada con palos para formár una especie de tarima, desde la puerta de la cueva se “devisaba” el camino antiguo a manzanillo.

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El misterio de la hacienda de la cruz
El nuevo libro de Viejos Tesoros
De camino a mi nueva aventura, mi acompañante, me sugirió que “sería bueno”, que regresare a Morelia antes del oscurecer, por temor  a que pudiera sufrir  la desagradable experiencia de un encuentro con facinerosos, con seguridad algunos de esos delincuentes ya estarían informados del hallazgo reciente y quizá quisieran participar en la repartición, ante esta observación, no titubeé en aceptar, que sobrada razón había, para pensar en la posibilidad de lo dicho, a despecho de mis indicaciones, no se tomó ninguna clase de precaución, para impedir la trascendencia del incidente recientemente vivido, aduciendo, que todo el personal de la casa Corcuera es de plena confianza, se descuidó por completo, recomendar que guardasen plena discreción de lo que pasó intramuros, con seguridad, alguno de los sirvientes comentó en el exterior nuestras actividades, cuando salí de la casona , seguramente los habitantes del pueblo, estaban más o menos informados de los sucesos, esa era la razón por la que a mi paso, me veían con marcada insistencia y curiosidad .
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