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Tesoros

Tesoros ocultos; ¿Existen, o son solo fantasía?
Cuantos de nosotros hemos reiteradamente planteado esta incógnita?
Es cuestión de locos salir en pos de algo que no hemos perdido?
Tenemos derecho a disfrutar de lo que, sin duda, gentes de antaño tomaron grandes dificultades para ocultar y tratar así de proteger?
Es posible localizar y rescatar, algo que estuvo bajo tierra o emparedado por siglos quizá?
Como podremos encontrar algo que, las más de las veces esté bien oculto y protegido?.

Entraña algún riesgo descubrir tesoros?

La lista de cuestionamientos al respecto, es casi interminable. Para facilitar las cosas y en obvio de tiempo y esfuerzo, hemos determinado que, la mayoría de esas incógnitas obtienen respuesta afirmativa.

Hago eco a la información del profesor Navarro y apoyo su valiosa labor que, excluyendo falsas creencias que solo sirven para desorientar.

Estoy seguro que la práctica de sus trabajos, tendra resultados valiosos para las personas con mente abierta y buen criterio, que decidan aprovechar sus enseñanzas.

Atentamente:
Richard Vault
Founder of Treasure Hunters Association
Las Cruces, New México



Advertencia seria
El nuevo libro de Viejos Tesoros
Muy estimables lectores, aconsejo que no se dejen sorprender por personas que pretenden poseer dones extraordinarios, nadie es capáz de ver bajo tierra, nunca se ha demostrado que sin el auxilio de equipo eléctronico, pueda localisarse algo enterrado o "emparedado" solo un buen equipo "GPR", puede "ver" bajo tierra. Te invito a que pienses un poco, si es posible mover algo sólido que esté enterrado, !!por supuesto que no!!!
 
Detectores electrónicos
Caceria de tesoros

Para efectos de identificación, el detector de metales/minerales, define como “metal”, a cualquier substancia conductora almacenada en cantidad suficiente para afectar el “campo electromagnético” de la antena buscadora.

Oro, plata, cobre y materiales no ferrosos, son considerados como metales finos, el hierro, es considerado como metal también, mas, sus características afectan de diferente manera a los detectores, el óxido de hierro, Fe3 O4, es el mineral que responde al detector, con más facilidad, mientras que los metales finos responden menos a la acción de la detección.

Si el detector registra “metal”, debe revisarse la muestra a fondo, es casi seguro que, contiene metal no ferroso, si se registra “mineral”, significa que el espécimen más mineral de hierro, que metales finos; después de revisar a conciencia con un detector, podríamos encontrar alguna valiosa muestra que el minero no identificó, recordemos que nadie puede ver en el interior de rocas, un detector de buena calidad, VLF/TR, BFO o GPR, si “puede verlo”.

Algunas gemas, pueden ser detectadas, gracias a que están cubiertas por capas de hierro magnético.

Debo aclarar que, estamos hablando de aparatos detectores modernos, que incorporan la capacidad de “discriminar”, pueden identificar mediciones de metales preciosos y diferenciar la identificación de metales ferrosos.

 
Mi obra informativa
Caceria de tesoros

Debo insistir en que esta obra, no pretende ser enciclopedia o máxima autoridad en el campo de la prospección, esto es solo mi modesta aportación, que con toda buena voluntad, someto al escrutinio de mis pacientes lectores, interesados a escoger el camino difícil pero fascinante, quienes se atrevan a dejar la comodidad de su sillón favorito y prefieran perder su programa acostumbrado de TV, en aras de la aventura. Respeto el gusto y preferencias de todos, mas, estimo que, con excepción de aquellos programas basados en la vida silvestre y tópicos científicos, el presenciar la mayoría del resto de programas, es solo pretexto para perder el tiempo en la comodidad del hogar.

Mi obra, deja de ser un tratado completo de información, hay tantas variantes e imponderables sobre el tema, que sería pretencioso y fatuo, asumir que, alguien pueda pretender saber, todo lo que se refiera al “deporte ciencia”, cada expedición, arroja resultados tan variados y muchas veces impredecibles, me parece que, es improbable que en un solo volumen, pueda reunirse suficiente información para satisfacer los intereses y necesidades de cada uno de los interesados en el tema.

Por mi parte, nunca estaré satisfecho con mis conocimientos, insistiré investigando, para reunir información que nunca deja de ser interesante.

Mis siguientes aportaciones, versarán sobre algunos sistemas que “los antiguos”, basándose en “signos y señales”, utilizaron para marcar e identificar, sitios donde se ocultaron cuantiosos bienes.

Durante “la colonia”, debido a que la mayoría de la gente era iletrada o cuando más poco educada; la tarea de elaborar mapas de “caminos reales”, o medios de identificación de los “sitios”, recayó bajo la responsabilidad de frailes Jesuitas, esos personajes, elaboraron rudimentario, pero eficaz sistema, para el propósito, posteriormente, el conocimiento de esos “signos” y “marcas”, abrió a muchos modernos prospectores, abrió posibilidades para que, con suerte y tesón, hacerse de importantes antiguos pero aún ricos yacimientos mineros, también valiosos “entierros”, dignos de ser rescatados.

Conozco personas, a quienes la información en su poder, sobre usos y costumbres de antaño, hizo cambiar radicalmente su vida; es de dominio público, que, el propietario de información sobre buques antiguos hundidos, puso a su alcance los restos del galeón español Atocha, en la sentina de aquel malhadado buque, se localizaron cantidades importantes del valioso cargamento almacenado en sus bodegas, los afortunados rescatistas, obrando con muy buen juicio, decidieron no vender el fruto de su hallazgo, exhibiendo los objetos ahora en sus manos, abrieron al público un interesante museo, el producto del interés recabado, está siendo muy redituable, de ese modo, podrá sacársele mayor provecho que lo que se hubiera conseguido con su venta. 

Por azares del destino, esos y más cuantiosos cargamentos jamás llegaron a las arcas de España, los devastadores vendavales y los feroces piratas que asolaban los mares, se afanaron por impedir que “la madre patria”, enriqueciera ilícitamente sus arcas.

El rescate del galeón Atocha es solo uno de los muchos que, tenaces aventureros han logrado, después de mucho dinero, tiempo y esfuerzo, los afanes de los buscadores, se vió con creces recompensado, sin embargo, existen numerosos buques, que, aún conociéndose su situación, no ha  sido posible rescatarlos.

Hay evidencia de que, en tierra fueron ocultados tesworos de consideración, unas veces, por manos de las tripulaciones de buques en problemas, otras veces, por acción de piratas; en muchos de estos casos, los tesoros, fueron celosa inviolable, inteligentemente protegidos, es el caso del “tesoro de la isla de cocos”, esta historia, es causa de mi profunda admiración a quienes, haciendo gala de malicia y pericia, lograron proteger, lo que se cree, es yacimiento conteniendo importantes cantidades de objetos de gran valor, incluyendo monedas de oro y plata, barras de finos metales, joyas, ornamentos valiosos y otras reliquias.

Aquellos denodados personajes, lograron implementar protecciones y hasta la fecha insuperables obstáculos, que han protegido los bienes ahí confinados.

No tengo suficiente información sobre el particular, algunos creen que, el cuantioso tesoro fue escondido para sustraerlo a la acción vándalica, otras fuentes informan que bandas de filibusteros, fueron los encargados de proporcionar muy suficiente protección para los bienes ahí confinados.

Sea como fuere, algunos exploradores, han encontrado en el sitio, suficiente evidencia, para suponer con mucha aproximación que, lo consignado en las “relaciones” que hablan del escondite, puedan contener algo de veracidad, como quiera, los cuantiosos y continuados esfuerzos a través de los años, de muchos emprendedores aventureros, no han sido suficientes para encontrar el éxito.

Otro ejemplo de la tenacidad y laboriosidad de los antiguos, se ha puesto de manifiesto, donde, con mis propias manos y compañeros, hemos desalojado ingentes cantidades de material de relleno, que según la leyenda, los hermanos Ríos y compañía, tuvieron a bien ocultar dentro de la cueva, donde hemos invertido vastos recursos de toda índole, tratando de rescatar lo que se supone está oculto, todavía no comprendo el tremendo esfuerzo, que deben haber desplegado aquellos, con medios más que precarios, estimo que durante mucho tiempo laboraron denodadamente para ocultar lo que sin duda es muy valioso acopio de bienes.

 
El arte de la numismática
Caceria de tesoros

La numismática Mexicana, es una obra incomparable, tanto por la variedad de sus ejemplares, como por la belleza artesanal de cada pieza, sin olvidar la historia y toda clase de incidentes de toda índole, en que las monedas fueron protagonistas importantes.

La impresionante variedad de la moneda en México, es responsable de que, no existe colecciones completas de aquellas, recordemos que en algunas épocas, la moneda Mexicana, se acuñaba casi sin regulaciones, casi todas las entidades políticas emitían su propia dotación de monedas, hacendados acuñaban piezas con valor restringido, solo eran válidas para compras en la “tienda de raya”, gobiernos revolucionarios se hacían de fondos, acuñando su propia moneda, en fin, podemos decir que casi todo pudiente que quisiera, podía acuñar o imprimir sus propios valores; no quedaron muy atrás, los numerosos revolucionarios que plagaron todos los confines de estas tierras; se cuenta que, Pancho Villa, durante la ocupación de Torreón Coahuila, ordenó derribar el tinaco, que servía el agua a las locomotoras, el material de cobre de dicho tinaco, convenientemente recortado, sirvió para acuñar monedas con valor de dos centavos, de estas piezas, se cree que solo existen cuatro, debido a las circunstancias, esa burdas monedas, alcanzan exagerado precio entre los coleccionistas.

Ejemplares hay que son cotizados a muy alto precio, un “ocho reales”, fechado en 1717, fue subastado en New York, por la importante cantidad de 250,000.00dls. la moneda villista de cobre, muy bien puede valer 300,000.00 pesos Mexicanos; piezas de fecha no muy antigua, pueden alcanzar buen precio, pongamos por caso, el peso acuñado en 1949, llamado “Morelos chico”, en los años 1947-48 y 1949, fueron acuñadas monedas idénticas en apariencia, el de 1949, debido a circunstancias especiales, puede valer quizá 200,000.00pesos.

Sobre este particular, quiero emitir una muy pertinente aclaración, de vez en cuando, una moneda del 49, sorpresivamente puede aparecer en el mercado, suma cautela debe ejercerse si nos interesara la adquisición de esa rara pieza, sucede que, se han descubierto especímenes falsos, tan bien ejecutada la falsificación, que, solo expertos en la materia son capacitados para distinguir una pieza espuria, de una genuina; tuve en mi mano una de esos ejemplares, hábilmente “maquillado”,  la maestría con que fue ejecutada la falsificación, es digna de encomio si no fuera ilegal.

El propietario de un recién adquirido un “seminuevo” ejemplar, intuyendo la posibilidad de que la pieza pudiera ser falsificación, me la mostró con la idea de que le ayudase a salir de dudas,  solo después de recurrir a numerosas técnicas de detección, logramos llegar con poca sorpresa, a la conclusión de que, estábamos a la vista de una a todas luces “obra de arte”, en efecto, haciendo alarde de maestría, los falsificadores produjeron una pieza digna de admirar, solo mediante aplicación de UV y a través de microscopio, tuvimos la oportunidad de “admirar”, la delicadeza y precisión con que fue ejecutada la falsificación; los taimados “artistas”, (no puedo llamarlos de otro modo), usando técnicas que no alcanzamos a comprender, no obstante nuestra experiencia en el campo, se dieron maña para extraer un numeral “9”, de un peso del 47 o 48 y delicadamente con suma precisión, insertarlo en previo orificio practicado en otra moneda similar, trabajo hecho con perfección digna de mejor causa, nos maravilló al extremo de aplaudir la pericia y maestría con que fue ejecutado.

Convinimos, el comprador y yo, en que, no obstante, la moneda no deja de ser falsificada, mas la pericia y maestría con que fue ejecutada, el resultado es digno de encomio.

Como quiera, ante esas consideraciones, mi amigo no se sentía defraudado, es innegable que poseía una obra de arte, considerándola tan valiosa o más que una pieza genuina.

Abundando sobre el particular, el “orgulloso” propietario, se sentía satisfecho por la adquisición de esa peculiar pieza de artesanía.

 
Operación en el campo
Caceria de tesoros

Una vez situados en el área elegida, se procede a calibrar el equipo, conforme a lineamientos de fábrica, una marca sobre la parte superior de la mayoría de las antenas de “plato”, señala el lugar preciso del objeto detectado, es imperativo que, la antena se mantenga nivelada conforme al suelo y altura uniforme todo el tiempo, sin elevarlo a bajarlo a medida que se avanza, el plato, se mueve delante

del prospectór, siguiendo un patrón de abanico, caminando con lentitud sin saltos, si nuestro equipo está dotado con sistema automático de sintonía ADS, podremos desentendernos de tratar de calibrar manualmente, conforme a las características del terreno el detector lo hará, permitiendo que nuestra atención se concentre en pormenores importantes de la prospección.

Los detectores, incorporan además del sistema digital de su monitor, sistema de señales de audio, este puede ser oído a través de altoparlante o audífonos, a medida que practiquemos, analizando los cambios de intensidad y tono del sonido, nuestro oído será capaz de identificar lo detectado, al mismo tiempo que los dígitos en la pantalla cambian; algunos monitores están conformados para indicar con aproximación, que objeto y a que profundidad, el detector “está viendo”, eso nos informa cuando estamos sobre un objeto “mineralizado”, nos toca decidir si, o no, excavar para asegurarnos.

Lo que desenterremos, tiene relación directa con la proximidad o lejanía de poblados, en campos despoblados, se rescata menos cantidad de objetos de desperdicio, que cuando dentro de asentamientos urbanos, por mi parte, nunca desdeño señales “firmes”, para mí, es interesante rescatar objetos que para otros, es simple chatarra, cualquier adminículo de cuño antiguo, reviste gran importancia y lo atesoro como logro a mi experiencia, así han llegado a mis manos gran variedad de objetos, clavos y bisagras forjados a mano, piezas de máquinas, armas, etc. 

Cuando se obtiene “buena señal, es necesario “cruzar el punto”, se pasa la antena sobre la señal repetidas veces, ida y vuelta con lentitud, cuidando que el plato permanezca nivelado a la misma altura todo el tiempo, si la intensidad de la marca no varía en cada pasada, podemos tener la seguridad de que hemos detectado, objetos metálicos, conforme excavemos, es conveniente pasar el detector por el fondo de la horadación y sobre la tierra extraída, de suerte que si se interrumpe la señal, no seguiremos trabajando en vano, los novatos, cuando se detecta una marca, tienden a bajar la antena o pasarla demasiado rápido, debe tomarse en cuenta que esto, descalibra el procedimiento. Se dan casos en que, lo que se detectó con apariencia de “señal firme”, fue provocada por una bolsa de arena mineralizada, al disgregarse, dejó de afectar a la antena.

Puede suceder que, cuando se encuentra “suelo firme y duro”, en el fondo de la excavación, se crea que se ha llegado al final, si la señal persiste, cabe sospechar que, como muchas veces ha pasado, el interesado a proteger sus dineros, obrando con malicia, se tomó la molestia de apisonar con firmeza la tierra encima del guardado, de esta suerte el tesoro podría pasar desapercibido, al creer que se había llegado al fondo firme del pozo, se aconseja excavar  hasta dar con lo buscado, o que desaparezca la señal. Con el propósito de engañar a posible depredadores, algunos propietarios, recurriendo a la extendida creencia de que, el dinero se convierte en basura o puede cambiar de lugar, una vez apisonada tierra sobre el guardado, depositaban huesos, trozos de carbón, “tepalcates”, etc. de suerte que cuando un creyente en esa falacia, daba pie con ese tipo de cosas, se daba por vencido, en la creencia de que el tesoro se convirtió en basura.

Si queremos que todo marche bien, es rubro de suma prudencia, cerciorarse que los compañeros de andanzas, sean personas de probada honradez y seriedad, he conocido casos en que, gentes que parecían reunir cualidades de ecuanimidad, a la vista de un hallazgo, perdieron serenidad y dieron suelta a comportamientos peligrosos, es también mandatorio, que se prohíba estrictamente ingerir bebidas embriagantes en exceso o consumir drogas prohibidas.

Es aconsejable, antes de emprender trabajos, hacer arreglos con el propietario del terreno, de preferencia “en blanco y negro”, para evitar inconvenientes, caso que se rescaten bienes.

Sugiero que, cuando se transporte el fruto de un hallazgo, se tomen extremas precauciones para encubrir el producto, si bien, no existe prohibición para transportar dineros, se corre el riesgo que en caso de ser interceptados por un “retén militar”, se sufra atropellos, dudo mucho que los miembros de esos dispositivos, puedan obrar con justicia a la vista de lo transportado.

Después de mil peripecias, al fin estamos seguros en casa, ¿Qué hacer ahora con nuestro preciado botín?, Ciertamente que no se aconseja salir con puñados de monedas, tratando de colocarlas en el mercado, la mayoría de los comerciantes en numismática, se comunican entre sí, cuando de negociar compras se trata, es presumible que se pongan de acuerdo para tratar de obtener el mejor precio, de caer en manos inescrupulosas, correremos el riesgo de si salimos bien librados, solo sufriremos de voracidad cuando no se nos pague lo justo, el extremo puede suceder, conozco a un prospectór, que no convino en entregar sus piezas, a pocos pasos de la última tienda que visitó, fue asaltado, quienes lo lesionaron huyeron con el botín; por supuesto que, no pretendo acusar a los tratantes en ese ramo, solo aconsejo extrema prudencia.

No debe tratar de limpiar monedas antiguas, usando polvos o pastas, esos medios producen ralladuras microscópicas que desmerecen la calidad de la pieza afectada, las piezas de oro y plata, conviene dejarlas como estén, solo si están muy manchadas, pueden tratarse con productos limpiadores en forma líquida, las monedas que estuvieron sumergidas, es posible que presenten adherencias de sales o concreciones de moluscos, en ese caso, solo deben ser limpiadas por especialistas, una de las técnicas más usadas por ellos, es un sistema que utiliza galvanoplastia, a las piezas sumergidas en una solución química, se les aplica corriente eléctrica cuidadosamente regulada, las impurezas se desprenden de las monedas con algo de facilidad, mas, si el trabajo no es precisamente controlado, hay riesgo de que las piezas sufran algún deterioro, durante el procedimiento, pueden producirse microscópicas excavaciones en la superficie de algunas piezas.

Después de limpiadas, las monedas recuperan su bella apariencia de metal precioso sobre todo las de oro, debido a su alto precio, estas joyas circularon muy poco, la mayoría de ellas, ostentará la bella apariencia de monedas nuevas; muy grata sensación de orgullo se experimenta a la vista y tacto de las hermosas piezas de artesanía, que el destino se haya tomado la molestia de reservarlas para nosotros.

Las monedas deben tratarse con mucho cuidado, procurar que no se toquen entre sí, conviene manipularlas usando guantes suaves de algodón, no tocarlas con los dedos desnudos, las grasas y ácidos de la piel puede empañarlas, guardarlas perfectamente secas y limpias, dentro de sobres transparentes que hay para ese propósito, así podemos admirarlas sin tener que tocarlas.

Si me preguntas amigo lector, como me a ido como resultado de mis andanzas, puedo informarte que muy bien, además de que me he divertido y disfrutado incontables horas de grata convivencia, en compañía de mis hijos y compañeros de aventuras, aprendí mucho de todo, experimenté la grata sensación de orgullo que se obtiene, a la vista de lo que puede considerarse, producto de esfuerzo, dedicación y conocimientos.

 
Toda una gama de aparatos detectores
Caceria de tesoros

 Examinemos algunos de los más populares tipos de detectores, al alcance de todos

Detectores tipo TR (Transmisor-receptor), este detector, utiliza señales de radio/frecuencia, mediante su antena emisora, transmite la señal, la que al chocar contra elementos metálicos, “rebotan”, al ser captadas por el receptor, producen señales visibles y audibles, esto permite al operador, saber que, bajo el área de influencia de las antenas, se encuentra un yacimiento metálico.

Este aparato, no es capaz de “discriminar”, no distingue entre ”metales o minerales”, registra todo material mineralizado, es necesario desenterrar el material para identificación, sin embargo, operadores experimentados, son capaces de discernir  con aproximación, que es lo que el detector captó.

Detectores tipo BFO, aparato para todo propósito, trabajan a rango de radio/frecuencia intermedia especial, muy fácil de operar, reúne características ideales para principiantes, apto para revisar playas y muros, posee poco alcance de penetración.

Detectores tipo VLF/TR (Transmisor receptor de muy baja frecuencia), este aparato reúne cualidades  que permiten al operador desentenderse de efectos adversos, presentes en terrenos mineralizados.

Los VLF/TR, son muy sensibles, pueden detectar monedas hasta a 70cm de profundidad, depósitos mayores, son detectados a mayor profundidad. Las versiones más modernas de este detector, incorporan circuitos ADS (Automatic Detection Sistem), que les permite operar en sintonía todo el tiempo, sin importar la clase de terreno que se sirva, reúnen también facilidades que los hacen ventajosos tratándose de la detección de objetos a mucha profundidad.

GPR (Ground Penetrating Radar), este sistema de alto precio, es el más sofisticado equipo, sirve para detectar cualquier objeto, metálico o no, se utiliza extensamente en muy variados proyectos. Su precio no está al alcance del presupuesto de cualquiera.

Antenas (Platos), de diferente configuración y tamaño, se usan para todo tipo de detectores, reúnen en una sola unidad, los elementos emisores y receptores; a mayor tamaño de la antena, el aparato puede registrar a mayor profundidad, mas, existen limitaciones sobre este particular.

De los equipos de precio accesible, que puede detectar a mayor profundidad, se cuenta el que utiliza un sistema de dos antenas, del cuerpo del detector se proyectan esos elementos por separado, de suerte que, el detector propiamente dicho, se sitúa en el centro del arreglo.

Los componentes se fijan por medio de una barra de aproximadamente 1.20mt de longitud, en cada extremo se fijan las antenas, el ángulo de incidencia de las antenas se multiplica, el arreglo hace las veces de una antena de grandes dimensiones, de ese modo, el rango de alcance se incrementa apreciablemente.   

La configuración de este equipo, lo convierte en pieza muy difícil de manejar sobre terreno desigual, mas, en lugares nivelados, ofrece óptimas ventajas para detectar a gran profundidad.

Los equipos modernos, incorporan circuitos computarizados que permiten máxima flexibilidad y precisión, se ahorra tiempo y esfuerzo, gracias a que sus elementos son capaces de mantener en sintonía todo el tiempo, sin importar la clase de terreno, las lecturas digitales en su pantalla son muy fáciles de leer e interpretar.

La tecnología para perfeccionar esos detectores, avanza a grandes rasgos, así mismo el número de fabricantes, ha proliferado sensiblemente. En la actualidad se cuenta gran número de fabricantes, que ofrecen sus productos en gran variedad de tamaños, modelos, precios, etc.

Equipos de alto precio, se reservan para prospectores profesionales, en el ámbito minero, prestan también invaluables servicios.

Me permito exhibir algunas sugerencias que pueden ser de ayuda a principiantes.

Para adquirir un detector, es aconsejable conseguir ayuda de un vendedor capacitado en el ramo, cuyo principal interés, sea prestar ayuda y no, vender por vender, dependiendo de la aplicación, no solo de la capacidad económica, debe elegirse la pieza de equipo que, si se eligió bien, rendirá incontables horas de interesante diversión.   

Antes de salir a campo, debe practicarse el uso del detector, apegándose a las instrucciones del fabricante, una vez capacitado, puede incursionarse por campos, montañas y valles, mas, si antes, no se toma la molestia de practicar hasta dominar la operación del equipo, se corre el riesgo de frustrar alguna operación, sin los conocimientos necesarios, con seguridad se pierden valiosas oportunidades; es común que, cuando un principiante fracasa, culpe al detector, adjudicándole fallas que este no tiene.

Con el suficiente entrenamiento a favor, podemos tener la seguridad de que, si existe un tesoro y este se encuentra al alcance de nuestro aparato detector, podremos rescatarlo si nuestra capacidad física y conocimientos generales lo permiten.

 
Minas abandonadas
Caceria de tesoros
La exploración de minas antiguas, puede con frecuencia recompensar al aventurero, debido a que los antiguos métodos para aprovechar metales, por rudimentarios, no era posible aprovechar gran porcentaje de su contenido, gran cantidad de producto valioso, quedaba dentro y fuera de la mina, “la rezaga”, resulta contener ricos yacimientos aprovechables gracias a los nuevos procedimientos, con auxilio de modernos detectores, es relativamente fácil localizar aquellos desechos y gracias a las técnicas modernas, rescatar metales finos.

Al localizar una antigua mina, después de recabar el permiso respectivo, es aconsejable, “peinar con detectores”, pisos, techos y muros de los túneles, es seguro que mucho rico mineral permanece virgen, en el trayecto, es posible que trozos ricos, cayeron al suelo y quedaron sepultados; recordemos que los antiguos mineros no poseían equipos de detección, para identificar a los minerales que estaban a la vista, era necesario romperlos en fragmentos pequeños, nadie puede ver el interior de rocas, los detectores sí; me pregunto cuantos yacimientos, incluso más importantes que los que estaban en explotación, quedaron ocultos, quizá a muy poca distancia, pocos centímetros, sin ser descubiertos.

Estaría del detector electrónico, develar esos yacimientos, a favor del afortunado que se tope con ellos, otra posibilidad para recuperar metales finos, es, revisar corrientes de agua cercanas a las bocaminas, con suerte podría encontrarse “pepitas” que el agua arrastró y se depositaron en las anfractuosidades de las arenas del lecho de arroyos, la mayoría de las pepitas son tan pequeñas, que son difícilmente visibles, un buen detector puede localizarlas sin problema, el uso de estos aparatos es el medio idóneo para encontrar depósitos con cierta facilidad.

 
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