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Mi obra informativa
Escrito por administrator   
Lunes 29 de Junio de 2009 18:53

Debo insistir en que esta obra, no pretende ser enciclopedia o máxima autoridad en el campo de la prospección, esto es solo mi modesta aportación, que con toda buena voluntad, someto al escrutinio de mis pacientes lectores, interesados a escoger el camino difícil pero fascinante, quienes se atrevan a dejar la comodidad de su sillón favorito y prefieran perder su programa acostumbrado de TV, en aras de la aventura. Respeto el gusto y preferencias de todos, mas, estimo que, con excepción de aquellos programas basados en la vida silvestre y tópicos científicos, el presenciar la mayoría del resto de programas, es solo pretexto para perder el tiempo en la comodidad del hogar.

Mi obra, deja de ser un tratado completo de información, hay tantas variantes e imponderables sobre el tema, que sería pretencioso y fatuo, asumir que, alguien pueda pretender saber, todo lo que se refiera al “deporte ciencia”, cada expedición, arroja resultados tan variados y muchas veces impredecibles, me parece que, es improbable que en un solo volumen, pueda reunirse suficiente información para satisfacer los intereses y necesidades de cada uno de los interesados en el tema.

Por mi parte, nunca estaré satisfecho con mis conocimientos, insistiré investigando, para reunir información que nunca deja de ser interesante.

Mis siguientes aportaciones, versarán sobre algunos sistemas que “los antiguos”, basándose en “signos y señales”, utilizaron para marcar e identificar, sitios donde se ocultaron cuantiosos bienes.

Durante “la colonia”, debido a que la mayoría de la gente era iletrada o cuando más poco educada; la tarea de elaborar mapas de “caminos reales”, o medios de identificación de los “sitios”, recayó bajo la responsabilidad de frailes Jesuitas, esos personajes, elaboraron rudimentario, pero eficaz sistema, para el propósito, posteriormente, el conocimiento de esos “signos” y “marcas”, abrió a muchos modernos prospectores, abrió posibilidades para que, con suerte y tesón, hacerse de importantes antiguos pero aún ricos yacimientos mineros, también valiosos “entierros”, dignos de ser rescatados.

Conozco personas, a quienes la información en su poder, sobre usos y costumbres de antaño, hizo cambiar radicalmente su vida; es de dominio público, que, el propietario de información sobre buques antiguos hundidos, puso a su alcance los restos del galeón español Atocha, en la sentina de aquel malhadado buque, se localizaron cantidades importantes del valioso cargamento almacenado en sus bodegas, los afortunados rescatistas, obrando con muy buen juicio, decidieron no vender el fruto de su hallazgo, exhibiendo los objetos ahora en sus manos, abrieron al público un interesante museo, el producto del interés recabado, está siendo muy redituable, de ese modo, podrá sacársele mayor provecho que lo que se hubiera conseguido con su venta. 

Por azares del destino, esos y más cuantiosos cargamentos jamás llegaron a las arcas de España, los devastadores vendavales y los feroces piratas que asolaban los mares, se afanaron por impedir que “la madre patria”, enriqueciera ilícitamente sus arcas.

El rescate del galeón Atocha es solo uno de los muchos que, tenaces aventureros han logrado, después de mucho dinero, tiempo y esfuerzo, los afanes de los buscadores, se vió con creces recompensado, sin embargo, existen numerosos buques, que, aún conociéndose su situación, no ha  sido posible rescatarlos.

Hay evidencia de que, en tierra fueron ocultados tesworos de consideración, unas veces, por manos de las tripulaciones de buques en problemas, otras veces, por acción de piratas; en muchos de estos casos, los tesoros, fueron celosa inviolable, inteligentemente protegidos, es el caso del “tesoro de la isla de cocos”, esta historia, es causa de mi profunda admiración a quienes, haciendo gala de malicia y pericia, lograron proteger, lo que se cree, es yacimiento conteniendo importantes cantidades de objetos de gran valor, incluyendo monedas de oro y plata, barras de finos metales, joyas, ornamentos valiosos y otras reliquias.

Aquellos denodados personajes, lograron implementar protecciones y hasta la fecha insuperables obstáculos, que han protegido los bienes ahí confinados.

No tengo suficiente información sobre el particular, algunos creen que, el cuantioso tesoro fue escondido para sustraerlo a la acción vándalica, otras fuentes informan que bandas de filibusteros, fueron los encargados de proporcionar muy suficiente protección para los bienes ahí confinados.

Sea como fuere, algunos exploradores, han encontrado en el sitio, suficiente evidencia, para suponer con mucha aproximación que, lo consignado en las “relaciones” que hablan del escondite, puedan contener algo de veracidad, como quiera, los cuantiosos y continuados esfuerzos a través de los años, de muchos emprendedores aventureros, no han sido suficientes para encontrar el éxito.

Otro ejemplo de la tenacidad y laboriosidad de los antiguos, se ha puesto de manifiesto, donde, con mis propias manos y compañeros, hemos desalojado ingentes cantidades de material de relleno, que según la leyenda, los hermanos Ríos y compañía, tuvieron a bien ocultar dentro de la cueva, donde hemos invertido vastos recursos de toda índole, tratando de rescatar lo que se supone está oculto, todavía no comprendo el tremendo esfuerzo, que deben haber desplegado aquellos, con medios más que precarios, estimo que durante mucho tiempo laboraron denodadamente para ocultar lo que sin duda es muy valioso acopio de bienes.