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El arte de la numismática
Escrito por administrator   
Lunes 29 de Junio de 2009 18:53

La numismática Mexicana, es una obra incomparable, tanto por la variedad de sus ejemplares, como por la belleza artesanal de cada pieza, sin olvidar la historia y toda clase de incidentes de toda índole, en que las monedas fueron protagonistas importantes.

La impresionante variedad de la moneda en México, es responsable de que, no existe colecciones completas de aquellas, recordemos que en algunas épocas, la moneda Mexicana, se acuñaba casi sin regulaciones, casi todas las entidades políticas emitían su propia dotación de monedas, hacendados acuñaban piezas con valor restringido, solo eran válidas para compras en la “tienda de raya”, gobiernos revolucionarios se hacían de fondos, acuñando su propia moneda, en fin, podemos decir que casi todo pudiente que quisiera, podía acuñar o imprimir sus propios valores; no quedaron muy atrás, los numerosos revolucionarios que plagaron todos los confines de estas tierras; se cuenta que, Pancho Villa, durante la ocupación de Torreón Coahuila, ordenó derribar el tinaco, que servía el agua a las locomotoras, el material de cobre de dicho tinaco, convenientemente recortado, sirvió para acuñar monedas con valor de dos centavos, de estas piezas, se cree que solo existen cuatro, debido a las circunstancias, esa burdas monedas, alcanzan exagerado precio entre los coleccionistas.

Ejemplares hay que son cotizados a muy alto precio, un “ocho reales”, fechado en 1717, fue subastado en New York, por la importante cantidad de 250,000.00dls. la moneda villista de cobre, muy bien puede valer 300,000.00 pesos Mexicanos; piezas de fecha no muy antigua, pueden alcanzar buen precio, pongamos por caso, el peso acuñado en 1949, llamado “Morelos chico”, en los años 1947-48 y 1949, fueron acuñadas monedas idénticas en apariencia, el de 1949, debido a circunstancias especiales, puede valer quizá 200,000.00pesos.

Sobre este particular, quiero emitir una muy pertinente aclaración, de vez en cuando, una moneda del 49, sorpresivamente puede aparecer en el mercado, suma cautela debe ejercerse si nos interesara la adquisición de esa rara pieza, sucede que, se han descubierto especímenes falsos, tan bien ejecutada la falsificación, que, solo expertos en la materia son capacitados para distinguir una pieza espuria, de una genuina; tuve en mi mano una de esos ejemplares, hábilmente “maquillado”,  la maestría con que fue ejecutada la falsificación, es digna de encomio si no fuera ilegal.

El propietario de un recién adquirido un “seminuevo” ejemplar, intuyendo la posibilidad de que la pieza pudiera ser falsificación, me la mostró con la idea de que le ayudase a salir de dudas,  solo después de recurrir a numerosas técnicas de detección, logramos llegar con poca sorpresa, a la conclusión de que, estábamos a la vista de una a todas luces “obra de arte”, en efecto, haciendo alarde de maestría, los falsificadores produjeron una pieza digna de admirar, solo mediante aplicación de UV y a través de microscopio, tuvimos la oportunidad de “admirar”, la delicadeza y precisión con que fue ejecutada la falsificación; los taimados “artistas”, (no puedo llamarlos de otro modo), usando técnicas que no alcanzamos a comprender, no obstante nuestra experiencia en el campo, se dieron maña para extraer un numeral “9”, de un peso del 47 o 48 y delicadamente con suma precisión, insertarlo en previo orificio practicado en otra moneda similar, trabajo hecho con perfección digna de mejor causa, nos maravilló al extremo de aplaudir la pericia y maestría con que fue ejecutado.

Convinimos, el comprador y yo, en que, no obstante, la moneda no deja de ser falsificada, mas la pericia y maestría con que fue ejecutada, el resultado es digno de encomio.

Como quiera, ante esas consideraciones, mi amigo no se sentía defraudado, es innegable que poseía una obra de arte, considerándola tan valiosa o más que una pieza genuina.

Abundando sobre el particular, el “orgulloso” propietario, se sentía satisfecho por la adquisición de esa peculiar pieza de artesanía.