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Operación en el campo
Escrito por administrator   
Lunes 29 de Junio de 2009 18:52

Una vez situados en el área elegida, se procede a calibrar el equipo, conforme a lineamientos de fábrica, una marca sobre la parte superior de la mayoría de las antenas de “plato”, señala el lugar preciso del objeto detectado, es imperativo que, la antena se mantenga nivelada conforme al suelo y altura uniforme todo el tiempo, sin elevarlo a bajarlo a medida que se avanza, el plato, se mueve delante

del prospectór, siguiendo un patrón de abanico, caminando con lentitud sin saltos, si nuestro equipo está dotado con sistema automático de sintonía ADS, podremos desentendernos de tratar de calibrar manualmente, conforme a las características del terreno el detector lo hará, permitiendo que nuestra atención se concentre en pormenores importantes de la prospección.

Los detectores, incorporan además del sistema digital de su monitor, sistema de señales de audio, este puede ser oído a través de altoparlante o audífonos, a medida que practiquemos, analizando los cambios de intensidad y tono del sonido, nuestro oído será capaz de identificar lo detectado, al mismo tiempo que los dígitos en la pantalla cambian; algunos monitores están conformados para indicar con aproximación, que objeto y a que profundidad, el detector “está viendo”, eso nos informa cuando estamos sobre un objeto “mineralizado”, nos toca decidir si, o no, excavar para asegurarnos.

Lo que desenterremos, tiene relación directa con la proximidad o lejanía de poblados, en campos despoblados, se rescata menos cantidad de objetos de desperdicio, que cuando dentro de asentamientos urbanos, por mi parte, nunca desdeño señales “firmes”, para mí, es interesante rescatar objetos que para otros, es simple chatarra, cualquier adminículo de cuño antiguo, reviste gran importancia y lo atesoro como logro a mi experiencia, así han llegado a mis manos gran variedad de objetos, clavos y bisagras forjados a mano, piezas de máquinas, armas, etc. 

Cuando se obtiene “buena señal, es necesario “cruzar el punto”, se pasa la antena sobre la señal repetidas veces, ida y vuelta con lentitud, cuidando que el plato permanezca nivelado a la misma altura todo el tiempo, si la intensidad de la marca no varía en cada pasada, podemos tener la seguridad de que hemos detectado, objetos metálicos, conforme excavemos, es conveniente pasar el detector por el fondo de la horadación y sobre la tierra extraída, de suerte que si se interrumpe la señal, no seguiremos trabajando en vano, los novatos, cuando se detecta una marca, tienden a bajar la antena o pasarla demasiado rápido, debe tomarse en cuenta que esto, descalibra el procedimiento. Se dan casos en que, lo que se detectó con apariencia de “señal firme”, fue provocada por una bolsa de arena mineralizada, al disgregarse, dejó de afectar a la antena.

Puede suceder que, cuando se encuentra “suelo firme y duro”, en el fondo de la excavación, se crea que se ha llegado al final, si la señal persiste, cabe sospechar que, como muchas veces ha pasado, el interesado a proteger sus dineros, obrando con malicia, se tomó la molestia de apisonar con firmeza la tierra encima del guardado, de esta suerte el tesoro podría pasar desapercibido, al creer que se había llegado al fondo firme del pozo, se aconseja excavar  hasta dar con lo buscado, o que desaparezca la señal. Con el propósito de engañar a posible depredadores, algunos propietarios, recurriendo a la extendida creencia de que, el dinero se convierte en basura o puede cambiar de lugar, una vez apisonada tierra sobre el guardado, depositaban huesos, trozos de carbón, “tepalcates”, etc. de suerte que cuando un creyente en esa falacia, daba pie con ese tipo de cosas, se daba por vencido, en la creencia de que el tesoro se convirtió en basura.

Si queremos que todo marche bien, es rubro de suma prudencia, cerciorarse que los compañeros de andanzas, sean personas de probada honradez y seriedad, he conocido casos en que, gentes que parecían reunir cualidades de ecuanimidad, a la vista de un hallazgo, perdieron serenidad y dieron suelta a comportamientos peligrosos, es también mandatorio, que se prohíba estrictamente ingerir bebidas embriagantes en exceso o consumir drogas prohibidas.

Es aconsejable, antes de emprender trabajos, hacer arreglos con el propietario del terreno, de preferencia “en blanco y negro”, para evitar inconvenientes, caso que se rescaten bienes.

Sugiero que, cuando se transporte el fruto de un hallazgo, se tomen extremas precauciones para encubrir el producto, si bien, no existe prohibición para transportar dineros, se corre el riesgo que en caso de ser interceptados por un “retén militar”, se sufra atropellos, dudo mucho que los miembros de esos dispositivos, puedan obrar con justicia a la vista de lo transportado.

Después de mil peripecias, al fin estamos seguros en casa, ¿Qué hacer ahora con nuestro preciado botín?, Ciertamente que no se aconseja salir con puñados de monedas, tratando de colocarlas en el mercado, la mayoría de los comerciantes en numismática, se comunican entre sí, cuando de negociar compras se trata, es presumible que se pongan de acuerdo para tratar de obtener el mejor precio, de caer en manos inescrupulosas, correremos el riesgo de si salimos bien librados, solo sufriremos de voracidad cuando no se nos pague lo justo, el extremo puede suceder, conozco a un prospectór, que no convino en entregar sus piezas, a pocos pasos de la última tienda que visitó, fue asaltado, quienes lo lesionaron huyeron con el botín; por supuesto que, no pretendo acusar a los tratantes en ese ramo, solo aconsejo extrema prudencia.

No debe tratar de limpiar monedas antiguas, usando polvos o pastas, esos medios producen ralladuras microscópicas que desmerecen la calidad de la pieza afectada, las piezas de oro y plata, conviene dejarlas como estén, solo si están muy manchadas, pueden tratarse con productos limpiadores en forma líquida, las monedas que estuvieron sumergidas, es posible que presenten adherencias de sales o concreciones de moluscos, en ese caso, solo deben ser limpiadas por especialistas, una de las técnicas más usadas por ellos, es un sistema que utiliza galvanoplastia, a las piezas sumergidas en una solución química, se les aplica corriente eléctrica cuidadosamente regulada, las impurezas se desprenden de las monedas con algo de facilidad, mas, si el trabajo no es precisamente controlado, hay riesgo de que las piezas sufran algún deterioro, durante el procedimiento, pueden producirse microscópicas excavaciones en la superficie de algunas piezas.

Después de limpiadas, las monedas recuperan su bella apariencia de metal precioso sobre todo las de oro, debido a su alto precio, estas joyas circularon muy poco, la mayoría de ellas, ostentará la bella apariencia de monedas nuevas; muy grata sensación de orgullo se experimenta a la vista y tacto de las hermosas piezas de artesanía, que el destino se haya tomado la molestia de reservarlas para nosotros.

Las monedas deben tratarse con mucho cuidado, procurar que no se toquen entre sí, conviene manipularlas usando guantes suaves de algodón, no tocarlas con los dedos desnudos, las grasas y ácidos de la piel puede empañarlas, guardarlas perfectamente secas y limpias, dentro de sobres transparentes que hay para ese propósito, así podemos admirarlas sin tener que tocarlas.

Si me preguntas amigo lector, como me a ido como resultado de mis andanzas, puedo informarte que muy bien, además de que me he divertido y disfrutado incontables horas de grata convivencia, en compañía de mis hijos y compañeros de aventuras, aprendí mucho de todo, experimenté la grata sensación de orgullo que se obtiene, a la vista de lo que puede considerarse, producto de esfuerzo, dedicación y conocimientos.